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¿Qué es el trap y por qué no puedes dejar de escucharlo?

Si hay un género que está dando que hablar últimamente en nuestro país, es el trap. Pero, ¿qué es exactamente? Y sobre todo, ¿es trap lo que llamamos trap? Sea como sea, es un estilo que está ganando cada vez más adeptos, y no es casualidad. Escucha.

El trap es un subgénero del  gangsta rap que aparece en el sur de Estados Unidos en los años 90 pero mixeado con sonidos más electrónicos. Aunque en España empezó a escucharse en masa hará poco más de un año. Pero, ¿qué significa exactamente la palabra trap?

Proviene del inglés trampa, aludiendo a aquellos lugares donde se pasa droga. Los verdaderos traperos provienen de barrios y situaciones muy conflictivas, situaciones que a su vez utilizan para componer la letra de sus canciones.  Es por ello que la esencia más pura de este género no habla de “uñas de gel” si no de delincuencia, sexo, violencia y drogas de forma muy explícita y sin ningún tipo de metáfora.

Una de las conclusiones que podemos sacar es que mucho de lo que escuchamos y calificamos como trap realmente no lo es. De hecho, así lo han confirmado artistas como C. Tangana o Bad Gyal, que pretenden dejar claro que su estilo no pertenece a este género, sino a la fusión de muchos otros como el reguetón, el dance hall o el hip hop.

Young Beef, con su grupo Los Santos (antes PXXR GVNG), es uno de los referentes. Fueron de los primeros en convertir el trap en un fenómeno de masas. Según afirman en su entrevista en Indiespot  éramos trap antes de saber lo que era”.

La cosa es, ¿por qué no puedes dejar de escucharlo?

Muchos de los temas de traperos como Los Santos, Fat Montana o Haze, se basan en mostrar sin tapujos y con orgullo los orígenes a los que pertenecen. No ocultan su pasado, por muy polémico que sea, lo ensalzan y hablan de él desde un punto de vista completamente narcisista. Eso hace que muchos jóvenes se sientan identificados.

El éxito del trap no se basa en la venta de discos. Si no en las visualizaciones de Youtube y seguidores en redes sociales. Esto lo convierte en un género accesible a todo el mundo y que rompe con todo lo establecido por la industria musical. Ya no necesitas que una discográfica te de el disco bueno para triunfar.

Sin ir más lejos, este videoclip de Marko Italia está grabado con un Sony Xperia Z3:

Las reglas han cambiado, las nuevas generaciones son cada vez más quieren romper con todo lo establecido. Como afirma en una artículo para el periodista de El País David Broc: “La música era el fin. Ahora es el medio. Porque esta nueva generación lo quiere todo, y lo quiere ya, cuanto antes. Y el contexto está de su parte: sin las injerencias de una industria plomiza que lo ralentiza todo, con Youtube como el mejor departamento de marketing posible y con un público joven con muchos menos prejuicios musicales que el de hace dos décadas, la nueva generación de raperos españoles seduce y fascina por esta agresiva concepción pop del género. No tienen nada que perder y sí mucho que ganar.”

A todo ello le sumamos otro aliciente: el autotune, ni siquiera necesitas cantar bien.

Otro factor indispensable en la expansión del trap ha sido su presencia en festivales españoles. Gigantes como el Primavera Sound (recordemos la famosa entrevista a tres entre Bad Gyal, C. Tangana y Young Beef) o el Sònar han incluido en su cartel a artistas del género.

Las mujeres también son un punto fuerte del género. Cada vez son más las artistas que se expresan sin tapujos poniendo en pie de guerra los estereotipos machistas.  Su papel es fundamental en una nueva industria que ofrece muchas más oportunidades a las mujeres.

Este abrumador éxito también se ha alimentado de las peleas entre artistas. En España nos gusta el morbo, “eso es así”. La más polémica y reciente es la que ha habido entre C.Tangana y Young Beef a raíz de su entrevista en el Primavera Sound.

En los últimos meses se han ido lanzando pullitas en sus respectivas canciones. C. Tangana ha llegado a crear una camiseta del Ché Guevara con la cara de Young Beef, burlándose de su discurso contra las multinacionales. Y parece que todavía no ha acabado. ¿Realidad o marketing? Solo ellos lo saben.