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Los cíborgs humanos están entre nosotros 

¿Qué sabes sobre esta nueva generación de seres humanos? ¿Estás seguro de que nadie de tu círculo es un cíborg? El ser humano del futuro está más cerca de lo que crees.

En 2004 Will Smith en “Yo Robot” nos dejaba boquiabiertos con la fuerza sobrenatural de su brazo cibernético. Ahora, 14 años después, conocer e incluso convertirse en cíborg es una realidad que sobrepasa, con creces, la ficción.

Pero empecemos por el principio…

¿A qué llamamos cíborgs?

Los cíborgs son seres humanos que han decidido implantar en su cuerpo uno o varios elementos tecnológicos para suplir carencias biológicas o bien, para aumentar este tipo de capacidades.

Ahora bien, ¿es algo nuevo? Sí en la raíz del concepto, pero no en el objetivo. A lo largo de la historia, el ser humano ha sido testigo de diversos avances y creación de mecanismos destinados a mejorar carencias, o poder hacer frente a situaciones que por regla biológica sería imposible.

Por ejemplo, ¿te imaginas surfear el pacífico en pleno invierno sin neopreno? Si lo intentases, una hipotermia terminaría contigo antes de coger la primera ola. Gracias a esta equipación podemos hacerlo sin problemas, dando lugar a nuevas capacidades no contempladas biológicamente.

La diferencia por tanto es por un lado: el componente electrónico y por otro, la incrustación dentro de nuestro organismo. Así, podría decirse de los cíborgs que formarían parte de la primera especie humana mejorada gracias a la tecnología, y no a la selección natural.

Actualmente, existen varias personas que forman parte de esta nueva “especie humana”.

Los cíborgs que nos rodean

Neil Harbisson
Nació con una enfermedad llamada acromatopsia que le impedía ver el mundo con sus propios colores, discerniendo solo entre grises, negros y blancos. Gracias a una antena incrustada en su cráneo que traduce los colores en ondas musicales, aunque sigue sin poder distinguirlos, puede oírlos.

Moon Ribas
Tras haberse convertido en cíborg, esta bailarina catalana, tiene una sensibilidad especial: percibe los movimientos sísmicos de cualquier parte de la tierra, sea cual sea su escala o su duración. Todo gracias a un sensor sísmico implantado en su muñeca.

Además, tanto Moon como Neil llevan incrustado el chip RFID, que permite identificar remotamente el objeto que lo porta, y ambos han fundado Cyborg Foundation, una fundación que se encarga de acoger y allanar el camino a aquellos humanos que, como ellos, quieren convertirse en cíborgs.

Enno Park
Al igual que Neil, Enno curó su sordera de nacimiento gracias a un aparato que suplanta los caracoles del sistema auditivo, pudiendo recuperar la audición.

Rob Spence
Un accidente provocó a Rob la pérdida de su ojo izquierdo. Lejos de venirse abajo, estudió posibles opciones que lo reemplazasen. Así es como decidió incrustarse un ojo electrónico que graba todo aquello que percibe su vista para, posteriormente, pasarlo a un disco duro.

Zoltan Itsvan
Zoltan es líder del Partido Transhumanista en Estados Unidos, que defiende la inmortalidad del ser humano mediante la implantación de órganos sintéticos cuando los originales agoten sus funciones vitales o subiendo nuestro cerebro a Internet.

Kevin Warwick

Este profesor de la Universidad de Reading lleva un tiempo investigando los avances cibernéticos sobre humanos, siendo él mismo conejillo de indias para sus experimentos. Fascinado por todo lo relacionado con los cíborgs, se implantó un chip en el antebrazo que le permitía controlar diferentes elementos de su casa: luz, calefacción, puertas… Un bien que ya ha sido probado en personas discapacitadas con bastante éxito.

Por otro lado, le incrustó un chip a su mujer, bajo su consentimiento, que comunicara sus sistemas nerviosos, como él mismo afirma en una entrevista concedida a la revista en Muy Interesante: “Fuimos capaces de llevar a cabo una forma muy básica de comunicación telegráfica, de un sistema nervioso a otro.

Pero todo este asunto no solo queda en manos de seres humanos individuales, empresas como Three Square Market, implantó microchips a 50 empleados, que se presentaron voluntarios, para poder hacer automáticamente fotocopias, abrir puertas o encender los ordenadores.

Y como todo lo bueno tiene su parte mala, a continuación algunas de las problemáticas que trae el convertirse en cíborg.

Desventajas de ser un cíborg

A medida que aumenta la población que implanta en su cuerpo aparatos electrónicos, aparecen detractores e investigaciones que manifiestan su descontento en ciertos puntos.

  1. Los empresarios, con acceso a los empleados gracias al microchip, tendrán un mayor control sobre ellos.
  2. Por otro lado, volviendo al terreno individual del ser humano, también podría poner en riesgo algo tan característico y esencial como es el libre albedrío. En el futuro se esperan grandes avances en este campo, entre los que se encuentran microchips capaces de modificar características de nuestra personalidad. Por ejemplo, eres una persona tímida y debes enfrentarte a la entrevista de trabajo más importante de tu vida. Bastaría con incrustar este microchip en tu cerebro para resolverla sin problemas. A priori parece un avance, sin embargo lo que estamos haciendo es modificar nuestra esencia alterando del mismo modo nuestra forma natural de relacionarnos.
  3. Los aparatos que portan los cíborgs no son baratos, lo que incrementaría la desigualdad entre clases sociales, llegando incluso a ser solo los más ricos los únicos que podrían sobrevenir ciertas enfermedades o minusvalías, de lo contrario, irreparables.
  4. Nuestro sistema puede rechazar los implantes. Al detectar un elemento desconocido nuestro cuerpo puede reaccionar negativamente a él provocando infecciones, alergias, etc.

Sea como fuere, el futuro viene cargado de avances. Ahora toca, una vez más, comprobar qué uso hace el ser humano de ellos. No nos guiaremos por antecedentes…